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lunes, 4 de agosto de 2014

55.

Liam y Laura miraban en algunos escaparates. La Navidad había llegado y Liam quería hacer algunas compras.
-No hace falta que les compres nada a mis padres- dijo Laura ientras sonreía y agaraba con fuerza la mano de su novio.
-Si hace falta. Después de la cena que tuvimos quiero arreglarlo.
-No hubo ningún problema en esa cena.
-¿No viste la cara que puse cuando me enteré de que eran pareja? ¡Necesito comprar algo y demostrarles que no soy homofóbico!
-Saben que no lo eres. Les expliqué lo ocurrido. Y se rieron. ¡Les pareció divertido!

Liam arrastró a otro escaparate a su novia para ver unas camisas lisas que llevaban puestas unos maniquíes. El obrero no tenía mucho dinero para poder comprar algo lujoso pero se podría permitir un par de camisas para sus suegros.
-¿Que tallas usan tus padres?
-No te voy a dejar comprar nada.
-Si no me dices las tallas me veré obligado a comprar unas botellas de vino.

Laura se rió de la cara que puso su chico frente al cristal.

Hacía frío y eso hizo que la chica temblase. Liam se dio cuenta y la paso su brazo por la espalda para abrazarla y darla calor. Luego sacó su móvil y miró la hora.
-¿Qué te parece que nos tomemos un chocolate caliente?
-¡Genial!

Liam sonrió con ternura antes de abrir la puerta de una cafetería que estaba junto a ellos y dejarla pasar.
-Sientate aquí- dijo él mientras se quitaba el abrigo y lo dejaba sobre un sofá-. Iré a pedir.

Laura sonrió mientras que vio como su novio se alejaba. Cogió una revista y se puso a leer. Liam se puso a la cola y cuando llegó su turno se encontró con una camarera de pelo rubio de mediana edad. Parecía un poco distraida ya que miraba por encima del hombro del muchacho.
-Quisiera pedir dos chocolates calientes con un par de bollos.
-Claro- dijo la camarera mientras que cogía sin mirar los vasos de plástico.

Liam no se enteraba de nada hasta que notó que las manos de la mujer temblaban.
-¿Se encuentra bien?

La mujer sonrió y por un momento miró al chico.
-Nada. ¿Su nombre?
-¿Qué?
-Para ponerlo en el vaso.
-Liam. En el otro ponga...
-Laura- susurró ella mostrando una sonrisa blanca mientras que miraba a la chica que seguía entretenida con la revista.
-¿Cómo sabe que...?

De pronto Liam se dió cuenta de que entre la mujer y su novia existía un gran parecido físico. Sus ojos, su color de piel... Incluso la misma sonrisa.

Lucía estudiaba Historia de Inglaterra desde hacía dos horas y ya le salía de las orejas todo lo relacionado con el origen de los anglicanos, la reina Isabel I y la Armada Invecible que resultó ser una catástrofe por parte de España cuando Paula entró en su cuarto.
-Mamá y papá se han ido ya.
-Ya he oído la puerta.
-Se han llevado a Gonzalo.
-Ya decía yo que había mucho silencio.

Paula sonrió por la gracia de su hermana mayor pero puso cara seria cuando se dio cuenta de que su hermana no se movía como pensaba que iba a hacer. Paula había planeado ir al salón a ver una película. Seguro que a Lucía le sentaba bien descansar.
-¿Por qué sigues estudiando? Ya has terminado los exámenes.
-Estoy avanzando para el segundo trimestre. ¿Tú no deberías estudiar también?
-Hoy he tenido mi último examen. Ya somos libres. ¿Vemos una peli?
-No me apetece.
-Venga... 

Lucía siguió negándose pero Paula no paraba de insistir. Si quería seguir estudiando tendría que pasar tiempo con su hermana. Y cuanto antes empezase mejor.
-¡Vale! ¡Pero callate ya!
-¡Toma!- chilló la hermana pequeña con una sonrisa en la boca.

Paula ya lo había preparado todo ya. Estaba la película empezando y del horno ya salía un olor a pizza.
-Solo estaré aquí un rato.
-¡Venga! ¡Es la película de "
La vida es bella"!
-Es mi favorita...
-¡Sé que es tu favorita!
-Vale. Ponla ya.

Paula saltó al sofá y cogió el mando para darle al play. 
-¿Cómo estás?- preguntó.
-¿Cómo quieres que esté? Pues bien.
-Me refiero a lo de Zayn...
-Ah.

Lucía se arropó con una manta mientras que cogía uno de los vasos que su hermana había puesto sobre la mesa y que contenian agua.
-Pues jodida.

Paula se mordió el labio mientras que se rascaba la cabeza. Desde que había hablado con Zayn hacía unos días tenía la necesidad de soltar toda la información que había recibido. "No quería entorpecerla con sus estudios." había dicho el moreno mientras que se bebía su whisky. "Su futuro es más importante que yo."
-Solo quería un polvo. Y cuando lo consiguió cortó la relación. 
-Yo...
-Siempre fue un putón. No sé como pude confiar en mí.

"Nunca he estado más agusto en una relación como con tu hermana." dijo también. 
-Lucía...
-No quiero hablar de eso, Paula. Solo quiero olvidarlo. Y espero que sea pronto.

"La quiero. La quiero como nunca he querido a ninguna chica antes."

Louis pasó a buscar a Hope a un par de manzanas de su casa para que su padre no pudiera descubrirles.
-Hola- dijo ella cuando entró en el coche.
-Hola- Louis sonrió.

El cielo estaba oscuro y amenazaba con una tormenta o una ventisca. Hacía tanto frío que Louis no se había molestado en quitarse el gorro de lana que traía cuando había montado en el coche.
-¿A dónde vamos?
-¿Que te parece una hamburguesa?
-¡Genial!- chilló Hope llena de felicidad.

Louis y Hope llevaban sin verse desde hacía una semana. Ella había estado en el norte del país para competir haciendola llegar hasta la semifinal en su competición. Y Louis no había dejado pasar ningún tipo de detalle que pudiese venir en los periódicos. Una vez se llevó un susto cuando en internet leyó que Hope había sido descalificada por tomar sustancias dopantes. Solo era una broma de un periódico.
-¿Qué tal los entrenamientos?
-Agotadores- dijo Hope mientras que se quitaba los guantes con dificultad. Tenía los dedos agarrotados por el frío-. Desde que hay rumores de que me dopo tengo que entrenar con vigilante delante. Y mi entrenador quiere que el vigilante vea que me esfuerzo mucho. Así que ultimamente entreno el doble.
-Debes de estar muy cansada. 
-Lo estoy.
-¿Cuándo es la final?
-El dia de Nochebuena. 
-Iré a verte.
-Primero tengo que llegar a la final.
-Vas a llegar y vas a ganarla.

Hope sonrió. Le encantaba que su amigo le dijese esas cosas. En su casa todos le decían lo mismo pero tenía la sensación de que lo decían por obligación.

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