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jueves, 7 de agosto de 2014

56.

Era un día lluvioso. No era normal que lloviese a tres días de Nochebuena. Siempre nevaba por estas fechas haciendo que muchas parejas fuesen a los parques a tirarse bolas de nieve o a dar paseos por las calles nevadas. Pero era una tarde en la que Niall y Ana compartían un paraguas. De vez en cuando Niall apartaba el paraguas para dejar que la lluvia mojase a su novia y que así esta pegase un chillido y saltase de nuevo a cubierto. A veces Ana le golpeaba para mostrarse enfadada pero Niall nunca la creía y la besaba de forma dulce.
-¿Quieres vayamos a tomar algo?- preguntó el irlandes con una sonrisa en la boca.
-Si eso significa no mojarme más...

Llegaron hasta una cafeteria donde ambos se sentaron. Niall parecía feliz al ver que su chica entraba en calor.
-¿Cuándo te vas?- preguntó ella tras pedir lo que quería beber.
-Mañana sale mi avión a la hora de comer.
-Es una pena que no podamos pasar estos días juntos.
-Lo sé... Pero mi madre me cortaría el cuello si no paso la Navidad con ellos.
-Me imagino- dijo Ana intentando reprimir una risa.

Niall sonrió mientras que sacaba algo de su bolsillo.
-Tengo una cosa para ti- dijo.

Ana miró con curiosidad la pequeña bolsa que estaba sobre la mesa. Era de color rosa.
-Es tu regalo de Navidad.
-¡Pero tadavía no...!
-Se que no lo es. Pero como no vamos a poder estar juntos creo que es conveniente dartelo ahora.

Ana sonrió. Por una vez había tenido suerte. Había decidido comprar el regalo de Niall justo antes de encontrarse con él. Sacó de su bolso otra bolsa -esta de color negro- y lo puso también sobre la mesa.
-¿Y eso?
-Tu regalo de Navidad.

Ambos sonrieron y se intercambiaron regalos. A Ana aún le parecía mal que fueran a abrir los regalos en ese momento así que, justo antes de que Niall viese el contenido de su bolsa, habló.
-Tengo una idea. ¿Por qué no abrimos los regalos el día de Navidad?
-Quiero ver tu cara al ver tu regalo.
-Y yo la tuya. Pero el día de Navidad podríamos hacer una videollamada.
-¿Quieres hacer eso?
-Si.

Niall sonrió de nuevo.
-Está bien- dijo mientras cerraba su bolsa negra.

Harry no se podía creer lo que estaba haciendo. Si le hubiesen dicho hacía cuatro meses que estaría a fuera de casa de los Smith decidiendo si llamar a la puerta o no habría dicho que eso era una gran locura. Pero ahí estaba autoconvenciéndose de llamar al telefonillo. ¿Qué se lo impedía? ¿Que le echaba para atrás? Se llevó las manos a la cabeza y finalmente llamó. Luego se arrepintió. ¡No! ¡Ahora sería un desgraciado! No debió de haber hecho caso a Louis. ¿Ir a casa de Paula y llevarla a dar una vuelta? ¡Le diría que no!
-¿Sí?- preguntó una voz por el telefonillo.

Harry se mordió el labio.
-¿Si?
-Soy Harry.

Tras unos segundos de silencio, la puerta se abrió dejando que el de rizos pudiese entrar en la parcela. Subió las escaleras de la entrada y se encontró con la otra puerta. La abrió Lucía.
-Hola- dijo el chico.
-Hey...

Lucía no miraba a Harry sino a la puerta. Lo único que esperaba es que Zayn estuviera ahí y que le dijera que todo había sido una broma. Ahora que las vacaciones habían empezado, Paula, Ana y Laura hacían planes mientras que ella se quedaba amargada en casa por culpa del moreno. 
-¿Está Paula?
-Sí- contestó Lucía-. ¿Quieres que la llame?

Ese era el momento en el que Harry podría negarse. Podría decir a Lucía que en realidad estaba allí para ver si las cosas seguían como debían de estar.
-Sí, por favor.

Lucía sonrió antes de meterse en la casa. A los pocos segundo, Paula estaba en la puerta mirando al obrero. Y él no respiró. Soltó las palabras que había estado ensayando durante todo el trayecto en coche. 
-¿Quieres que salgamos a tomar algo a solas?

Paula se quedó un poco a cuadros, tanto que casi se tuvo que agarrar a la puerta para no caerse de culo contra el suelo. 
-Vale.

Ambos sonrieron. Y sin decir nada, ella cogió su abrigo y se lo puso. Lucía, que había escuchado todo, la hizo un gesto deseándole suerte.

Zayn puso las bolsas de la compra sobre la encimera de la cocina. Había ido a comprar todo para la cena de Nochebuena y la comida de Navidad. Su familia había ido a la zona en la que Zayn vivía. Se quedarían en un hotel ya que el apartamento del moreno era muy pequeño pero comían todos juntos allí.

A veces las comidas eran una tortura para el moreno porque sus hermanas no paraban de preguntar sobre Lucía. Les había hablado poco de ella pero no paraban de intentar averiguar cosas de ella. Ni diciendo que habían cortado las frenaba. A veces su padre le preguntaba el por qué de la ruptura pero su madre siempre intentaba cambiar de tema. Zayn, a veces, sacaba su cartera y miraba una foto que tenía con Lucía. A veces se imaginaba cómo hubiera sido pasar la Navidad con ella. Y su imaginación le traicionaba porque todo se veía tan perfecto... Se la imaginaba a ella abriendo un regalo y la cara que pondría al ver que Zayn había comprado justo lo que ella quería.
-Zayn, ¿está todo bien?

Zayn se asustó al escuchar a su madre a sus espaldas. No había escuchado que había entrado en el apartamento con la copia de las llaves que la había dado.
-Perfecto- mintió.
-¿Seguro?

Zayn tragó saliva antes de responder con otra mentira pero se dio cuenta de que no podía hablar. Había un nudo en su garganta que se lo impedía.
-Escuchame, Zayn, ¿por qué no te vas a dormir un poco?- preguntó su madre mientras posaba su mano sobre la espalda de su hijo.
-Me parece una buena idea.
-Entonces ve a la cama. Yo me encargo de la cena de hoy.

El chico salió de la cocina y se fue a su cuarto esperando que allí sus demonios se esfumasen. Pero no fue así. Se imaginó a Lucía en su cama, dormida. Solo había pasado allí una noche pero Zayn se grabó en la mente la cara de la chica mientras dormía.

lunes, 4 de agosto de 2014

55.

Liam y Laura miraban en algunos escaparates. La Navidad había llegado y Liam quería hacer algunas compras.
-No hace falta que les compres nada a mis padres- dijo Laura ientras sonreía y agaraba con fuerza la mano de su novio.
-Si hace falta. Después de la cena que tuvimos quiero arreglarlo.
-No hubo ningún problema en esa cena.
-¿No viste la cara que puse cuando me enteré de que eran pareja? ¡Necesito comprar algo y demostrarles que no soy homofóbico!
-Saben que no lo eres. Les expliqué lo ocurrido. Y se rieron. ¡Les pareció divertido!

Liam arrastró a otro escaparate a su novia para ver unas camisas lisas que llevaban puestas unos maniquíes. El obrero no tenía mucho dinero para poder comprar algo lujoso pero se podría permitir un par de camisas para sus suegros.
-¿Que tallas usan tus padres?
-No te voy a dejar comprar nada.
-Si no me dices las tallas me veré obligado a comprar unas botellas de vino.

Laura se rió de la cara que puso su chico frente al cristal.

Hacía frío y eso hizo que la chica temblase. Liam se dio cuenta y la paso su brazo por la espalda para abrazarla y darla calor. Luego sacó su móvil y miró la hora.
-¿Qué te parece que nos tomemos un chocolate caliente?
-¡Genial!

Liam sonrió con ternura antes de abrir la puerta de una cafetería que estaba junto a ellos y dejarla pasar.
-Sientate aquí- dijo él mientras se quitaba el abrigo y lo dejaba sobre un sofá-. Iré a pedir.

Laura sonrió mientras que vio como su novio se alejaba. Cogió una revista y se puso a leer. Liam se puso a la cola y cuando llegó su turno se encontró con una camarera de pelo rubio de mediana edad. Parecía un poco distraida ya que miraba por encima del hombro del muchacho.
-Quisiera pedir dos chocolates calientes con un par de bollos.
-Claro- dijo la camarera mientras que cogía sin mirar los vasos de plástico.

Liam no se enteraba de nada hasta que notó que las manos de la mujer temblaban.
-¿Se encuentra bien?

La mujer sonrió y por un momento miró al chico.
-Nada. ¿Su nombre?
-¿Qué?
-Para ponerlo en el vaso.
-Liam. En el otro ponga...
-Laura- susurró ella mostrando una sonrisa blanca mientras que miraba a la chica que seguía entretenida con la revista.
-¿Cómo sabe que...?

De pronto Liam se dió cuenta de que entre la mujer y su novia existía un gran parecido físico. Sus ojos, su color de piel... Incluso la misma sonrisa.

Lucía estudiaba Historia de Inglaterra desde hacía dos horas y ya le salía de las orejas todo lo relacionado con el origen de los anglicanos, la reina Isabel I y la Armada Invecible que resultó ser una catástrofe por parte de España cuando Paula entró en su cuarto.
-Mamá y papá se han ido ya.
-Ya he oído la puerta.
-Se han llevado a Gonzalo.
-Ya decía yo que había mucho silencio.

Paula sonrió por la gracia de su hermana mayor pero puso cara seria cuando se dio cuenta de que su hermana no se movía como pensaba que iba a hacer. Paula había planeado ir al salón a ver una película. Seguro que a Lucía le sentaba bien descansar.
-¿Por qué sigues estudiando? Ya has terminado los exámenes.
-Estoy avanzando para el segundo trimestre. ¿Tú no deberías estudiar también?
-Hoy he tenido mi último examen. Ya somos libres. ¿Vemos una peli?
-No me apetece.
-Venga... 

Lucía siguió negándose pero Paula no paraba de insistir. Si quería seguir estudiando tendría que pasar tiempo con su hermana. Y cuanto antes empezase mejor.
-¡Vale! ¡Pero callate ya!
-¡Toma!- chilló la hermana pequeña con una sonrisa en la boca.

Paula ya lo había preparado todo ya. Estaba la película empezando y del horno ya salía un olor a pizza.
-Solo estaré aquí un rato.
-¡Venga! ¡Es la película de "
La vida es bella"!
-Es mi favorita...
-¡Sé que es tu favorita!
-Vale. Ponla ya.

Paula saltó al sofá y cogió el mando para darle al play. 
-¿Cómo estás?- preguntó.
-¿Cómo quieres que esté? Pues bien.
-Me refiero a lo de Zayn...
-Ah.

Lucía se arropó con una manta mientras que cogía uno de los vasos que su hermana había puesto sobre la mesa y que contenian agua.
-Pues jodida.

Paula se mordió el labio mientras que se rascaba la cabeza. Desde que había hablado con Zayn hacía unos días tenía la necesidad de soltar toda la información que había recibido. "No quería entorpecerla con sus estudios." había dicho el moreno mientras que se bebía su whisky. "Su futuro es más importante que yo."
-Solo quería un polvo. Y cuando lo consiguió cortó la relación. 
-Yo...
-Siempre fue un putón. No sé como pude confiar en mí.

"Nunca he estado más agusto en una relación como con tu hermana." dijo también. 
-Lucía...
-No quiero hablar de eso, Paula. Solo quiero olvidarlo. Y espero que sea pronto.

"La quiero. La quiero como nunca he querido a ninguna chica antes."

Louis pasó a buscar a Hope a un par de manzanas de su casa para que su padre no pudiera descubrirles.
-Hola- dijo ella cuando entró en el coche.
-Hola- Louis sonrió.

El cielo estaba oscuro y amenazaba con una tormenta o una ventisca. Hacía tanto frío que Louis no se había molestado en quitarse el gorro de lana que traía cuando había montado en el coche.
-¿A dónde vamos?
-¿Que te parece una hamburguesa?
-¡Genial!- chilló Hope llena de felicidad.

Louis y Hope llevaban sin verse desde hacía una semana. Ella había estado en el norte del país para competir haciendola llegar hasta la semifinal en su competición. Y Louis no había dejado pasar ningún tipo de detalle que pudiese venir en los periódicos. Una vez se llevó un susto cuando en internet leyó que Hope había sido descalificada por tomar sustancias dopantes. Solo era una broma de un periódico.
-¿Qué tal los entrenamientos?
-Agotadores- dijo Hope mientras que se quitaba los guantes con dificultad. Tenía los dedos agarrotados por el frío-. Desde que hay rumores de que me dopo tengo que entrenar con vigilante delante. Y mi entrenador quiere que el vigilante vea que me esfuerzo mucho. Así que ultimamente entreno el doble.
-Debes de estar muy cansada. 
-Lo estoy.
-¿Cuándo es la final?
-El dia de Nochebuena. 
-Iré a verte.
-Primero tengo que llegar a la final.
-Vas a llegar y vas a ganarla.

Hope sonrió. Le encantaba que su amigo le dijese esas cosas. En su casa todos le decían lo mismo pero tenía la sensación de que lo decían por obligación.

54.

Paula se había tumbado junto a su hermana la noche pasada para poder dormir juntas. Lo llevaban haciendo desde que Paula estaba depresiva por lo de Harry y, justo el dia en el que Paula había decidido dejar a su hermana dormir en paz en su cama, Zayn la deja. Paula veía a su hermana suspirar por la noche pero nunca la veía llorar, sin embargo, no habia día en el que Lucía no soltara unas lágrimas por el engaño que había sufrido. Pero siempre, a los dos minutos, se lavaba la cara para evitar marcas de tristeza en ella, luego se pellizcaba las mejillas para que estas cogieran un poco de color y ponía una ligera sonrisa falsa para engañar a todos. Luego salía del baño.
-Hoy tienes buena cara- dijo Paula mintiendo. Lucía seguía teniendo los ojos rojos.
-Gracias- susurró esta aumentando su sonrisa.

Paula llevaba un vestido de color azul marino a la altura de sus rodillas y unos tacones del mismo color.
-¿Vais a salir?- preguntó la mayor.
-Las cuatro. He llamado a Laura.
-No tengo intención de salir de casa hoy. Tengo exámenes.
-Laura también tiene exámenes y va a salir.
-A Laura no le cuesta estudiar- dijo Lucía mordiéndose el labio-. Me quedaré aquí y aprovecharé que papá y mamá se han llevado a Gonzalo a la bolera y a cenar. Tengo cerca de dos horas y media antes de que vuelvan.

Paula arrugó la piel de su frente pero se mantuvo callada. Sabía por qué no salía Lucía. Lucía tenía miedo de encontrarse con Zayn y derrumbarse en medio de toda la gente. Fue lo mismo que le ocurrió con Brad. A pesar de eso, lo intentó otra vez.
-Lu, solamente estás en la calle para ir y volver del instituto. ¿De verdad no te apetece salir y desconectar?
-Tengo mucho que estudiar, Paula.

Esta se mordió el labio de la misma forma que lo hacía su hermana hacía solo unos días cuando sentía lástima de la mala suerte que tenía Paula en el amor.
-Está bien- dijo finalmente mientras cogía el bolso con todo lo que necesitaba en él-. Te dejo estudiar entonces.

-Me apuesto veinte libras a que vuelven en dos semanas- decía Louis mientras que sacaba de la cartera un billete viejo y lo ponía sobre la mesa del bar donde todos estaban disfrutando de la noche.
-Otros veinte para dentro de diez días- susurró Liam.
-Chicos...

Zayn se pasaba la mano por el pelo mientras que suspiraba de cansancio, de nerviosismo, de furia y de todo. Sus amigos estaban haciendo lo mismo que cuando el moreno sufría una ruptura con Karen, su antigua novia, y eso no le gustaba. Uno: Lucía no era como Karen. Dos: Esta vez era él quien había cortado con la otra parte.
-Veinte libras para el miércoles- dijo Niall con una ligera sonrisa intentando hacer feliz a su amigo.
-Otras veinte para el sábado que viene- dijo Harry mientras ponía con un golpe seco el dinero sobre la madera.
-No lo entendeis.
-Seguro que volvéis- contestó Liam-. Se os veía bien juntos.
-Seguro que es la típica crisis de los primeros meses.
-No. He sido yo quien la ha dejado.
-¿Has conocido a otra?- pregunta Harry. Pero no sonaba como una pregunta sino como una afirmación sorprendente.

Louis se sorprendió al notar el tono que había usado su amigo. Era entre una mezcla de envidia y de dolor. Envidia porque, desde que ha reconocido que siente algo por Paula, está todo el rato hablando de ella cuando lo que realmente quiere es sacarla de su cabeza. Dolor porque -las pocas veces que lo consigue- la vuelve a meter en su mente por idolatración. Louis, desde días atrás, temía entrar en su cuarto por si el de rizos había montado un altar con fotos de ella. Finalmente le dio una colleja al ver que su pregunta había hecho que la cara de Zayn cambiase drástricamente.
-No. No he conocido a otra- dice antes de dar un trago a su cerveza. En unos minutos iría a pedir algo más fuerte-. Solamente ocurrió.

Niall iba a preguntar algo pero la mirada de Liam parecía decir "No hables sobre esto. Cambia de tema".
-¿Vais a ir a vuestras ciudades para pasar Navidad?- pregunta el rubio.
-Depende de cuánto tiempo nos dé Paul de vacaciones- dice Harry.
-Yo sí- dijo Louis.
-A mí los padres de Laura me han invitado a pasar las Navidades con ellos.
-Mi familia vendrá aquí- responde Zayn.

Tema zanjado. Esta vez Liam mira a Louis.
-¿Creeis que este año el Manchester City tiene posibilidades de ganar la liga?
-¿Qué? ¿Con el entrenador que tienen? ¡Tendrán suerte si no bajan a segunda!
-No seas exagerado, Harry.
-Voy a por algo de beber- dijo el moreno antes de alejarse de la mesa.

La barra, a pesar de ser cerca de las once, ya estaba llena de adolescente en busca de una gota de alcohol y a Zayn le llevó cerca de cinco minutos conseguir un vaso de whisky pero, cuando iba a dar el primer trago, un golpe hizo que se le resvalase.
-¿Tú te crees que mi hermana es un puto juguete sexual?- gritó Paula.

Zayn mira sorprendido a la hermana de su exnovia. Uno: por la valentía que tenía para enfrentarse a un chico que le sacaba por lo menos dos cabezas. Y dos: por tener las agallas -independientemente de la altura- de ir hasta él y gritarle eso.
-¿Te crees que es divertido?
-Paula, yo...
-¡Ni Paula ni hostias! ¡Eres un jodido imbecil que no sabe nada más que jugar con las mujeres que revolotean a su alrededor!- gritó ella antes de empezar a dar golpecitos con su dedo índice en el pecho del chico clavándole la uña.
-Paula, para.
-No, no paro, Zayn. Mi hermana está jodida por tu culpa.
-Paula, no es lo que piensas.
-¿Ah, no?- ella se rió antes de girar la cabeza para ver si Laura y Ana estaban cerca pero ambas estaban con sus novios haciendo que ella notase un nudo en la garganta. Ella nunca podrá estar con Harry. Luego traga aire y vuelve a mirar a Zayn-. Eres un completo gilipollas.
-Lo sé- contestó él.

Paula vio como Zayn se agachaba para recoger los trozos de cristal del vaso para darselos al camarero y pedir otro whisky. Notó que el tono del chico sonaba roto, como si algo le doliera en el alma. Paula al principio intentó mirarle con odio pero, despues de darse cuenta de que la postura del chico parecía cansada, cuando este pasó junto a él para volver junto a los demás, ella le cogió del codo con fuerza.
-Cuentame todo.