Harry se tomaba el café frío. Había estado observándole durante mucho tiempo. Bueno, manteniendo la vista en él porque su mente estaba en otra parte. No le gustaba el café frío. Su madre le decía: "tanto el amor como el café... nunca fríos.". Y tenía razón. Había permitido que su cabeza guiase a su corazón. Y había llegado a sentir vergüenza ajena cuando todos sus amigos habían ido encontrando parejas con las que pasar el tiempo libre. ¡A él le gustaba ir de flor en flor! ¡Le gustaba conocer a tías cada vez que salía de casa y luego follarselas en el baño! Porque él nunca hacía el amor. Pero todo eso cambió cuando la vio. Siempre le dijeron que el amor se siente desde el primer momento como unas mariposas en el estómago o como unas descargas eléctricas que van desde las puntas de los pies hasta la cima de la cabeza. Pero él no lo notó. Fueron sus amigos. ¿Por qué? Solo eran unas simples acciones que Harry denominaría amabilidad: defenderla de Brad, estar junto a ella en comisaría...
Se terminó el café y se fue al baño para ducharse. Era lo que realmente necesitaba. Necesitaba sentir que el cansancio y la culpabilidad se iban por el desagüe y que le dejasen en paz. Necesitaba que sus demonios se calmasen para poder continuar con su vida de siempre llena de copas, discotecas y tías de todo tipo. Pero tenerla en la mente no le ayudaba para nada. Paula parecía haber vaciado una pequeña parte de su mente y haberse sentado allí mientras removía todas sus cosas. Harry no sabía por qué pero cuando pensaba en cualquier cosa, esa cosa le recordaba a Paula. Y eso le estaba volviendo completamente loco.
Salió de la ducha cuando se dio cuenta de que sus demonios no iban a parar de saltar por todo su cuerpo y luego miró el móvil, que lo había dejado encima del lavabo. Pensó en llamar pero siempre que lo iba a hacer se decía: "estás loco, Harry". Entonces lo dejaba de nuevo para continuar con su tortura.
A unos metros de distancia Louis escuchaba música con los cascos y leía una revista de coches para luego dejarla de lado y tumbarse en la cama. Él tenía el mismo problema que Harry solo que él tenía esperanzas en que su amor fuese correspondido. Le enviaba mensajes a Hope y todos ellos tenían contestación. Incluso Hope la llamaba a veces para mantener una amena conversación sobre los viejos durante cerca de una hora. Luego colgaban y cada uno continuaba con su vida.
Cualquiera que hubiese visto a Louis hace unos meses hubiera pensado que estaba obsesionado con la boxeadora pero ahora se daría cuenta de que lo que sentía Louis verdaderamente era el mundialmente famoso "amor verdadero". Louis estaba seguro de que alguna vez se casaría con Hope y de que envejecerían juntos como el matrimonio indicaba: hasta que la muerte les separase. Obviamente que Louis esperaba que las cosas se arreglasen pronto. Quizá antes de Navidad. Como muy tarde a mediados de enero.
Zayn observaba el parque con una mirada triste. Había pasado una semana desde que había escuchado esa conversación entre Lucía y su madre, una semana en la que había reflexionado más que en su vida entera y, aunque la decisión le había costado horrores tomarla, sabía que era lo que tenía que hacer, aunque eso significase ser infeliz.
Estaba en el parque donde empezó todo. Si se fijaba bien, el moreno podía ver al pequeño Gonzalo jugando al balón junto a él mientras que Lucía estaba sentada justo en el mismo banco donde estaba él sentado. Tragó saliva cuando no pudo aguantar más y se le derramó la primera lágrima de uno de sus ojos. Lo intentó detener cosa que le costó muchísimo cuando vio a su chica venir por el camino de tierra. Parecía sonriente -como siempre- y estaba guapísima con su pelo suelto y su trenca marrón. Zayn se frotó los ojos con la manga del abrigo y luego miró la suelo esperando que su chica no pudiese ver sus ojos irritados. Aún no sabía que decirla y ya se estaba arrepintiendo pero tenía que hacerlo. No quería que Lucía echase por la borda todo su futuro por él.
-Hola- dijo Lucía mientras que se sentaba en el banco cansada-. He perdido el autobús y me ha tocado venir andando. ¡He venido casi corriendo! ¡Me duelen los pies...!
Zayn miró de reojo a su novia y se mordió el labio. "Tienes que hacerlo, Zayn".
-Te he notado raro esta última semana- dijo Lucía-. Casi no me enviabas mensajes.
-Sabía que tenías exámenes. No quería molestarte.
-Tú no molestas. Tardo diez segundos en contestar a un mensaje. ¡Fijate tú que gran pérdida de tiempo es malgastar diez segundos en contestar a tu novio!
Zayn levantó la cabeza y apoyó los codos en sus rodillas para luego apoyar la barbilla en los puños de la mano.
-Quiero dejarlo.
Zayn escuchó como su corazón dejaba de latir por un momento para luego retomar su pulsación con un ritmo mayor.
-¿Qué?- preguntó Lucía.
-Ya me has odío. Quiero dejarlo.
-Pero, ¿por qué?
-Nuestra relación es complicada.
-¡Que va! Es perfecta.
-La perfección es aburrida, Lucía- contestó Zayn tensando la mandíbula.
Lucía empezó a empalidecer. ¿Qué había pasado? ¿Por qué le dejaba así de repente Zayn? Hace una semana estaban tan felizmente haciendo el amor y ahora...
-Ya entiendo- dijo ella antes de que sus ojos marrones empezasen a aguarse-. Solo me has usado. Solo querías acostarte conmigo.
A Zayn le dolió en el alma que ella dijese eso cuando no era verdad pero se mantuvo en silencio. Si eso servía para que Lucía le odiase, ¡bienvenido sea!
-Eres un cerdo cabrón- susurró Lucía mientras se pasaba la manga por la cara haciendo que el maquillaje se le empezase a correr. Se había puesto guapa para un cabrón-. ¡Eres un cerdo cabrón!- gritó antes de que le empezase a dar golpes a Zayn con la máxima fuerza que tenía-. ¡Putero! ¡Gilipollas! ¡Solo usas a las mujeres para conseguir lo que quieres! ¡Solo quieres sexo!- luego se levanta del banco y señala a Zayn con el dedo como si le fuera a maldecir-. ¡No tienes sentimientos, Zayn! ¡Y encima te diviertes jugando con los de otras personas!
Zayn se mordió el labio y volvió a mirar al suelo. No quería derrumbarse en el último momento, quería mantenerse fuerte, quería que Lucía tuviese un futuro.
-¡Quiero que borres mi número de teléfono! ¡Quiero que lo borres y que borres cualquier rastro de mí en tu vida! ¡No quiero volverte a ver, hijo de puta! ¡No quiero saber nada más de ti!
Después Zayn solo escucho unos pasos que se alejaban corriendo y se llevó la mano a la cara para quitar las lágrimas de las cuencas de sus ojos. Ya se arrepentía de haber dejado a Lucía.