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viernes, 31 de enero de 2014
48.
Los chicos se miraban entre sí y no podían evitar reirse. Era gracioso ver cómo Liam se ponía nervioso solamente con recordar lo que le pasó en la cena con los padres de su novia.
-¡No os riáis, hijos de puta!
Louis soltó una carcajada haciendo que los demás le siguieran.
-O sea, que yo lo paso mal con los padres de de mi novia y vosotros os descojonais... ¿Pero que amigos tengo?
-Venga, no te preocupes, Liam- le contensó Niall.
-Si pasa. Claro que pasa. Le pregunté a Laura sobre su familia y no me dijo nada. Ni si quiera cuando me preguntó sobre los homosexuales y le dije que no tenía nada en contra de ellos no dijo nada...
-Espera... ¿Te pidió tu opinión sobre los gays y no te diste cuenta de que había gato encerrado?- pregunta Zayn antes de reirse-. Liam, a veces pienso que eres tonto.
-¡Perdón! ¡Oh, perdóname, Zayn! Seguro que tu novia te cuenta todo...
-¿Novia? Lucía no es mi novia.
-¡Bien! ¡Bien!- gritó Harry-. ¡Ese es mi chico! ¡No se deja domar por una mujer!
Los demás miran al moreno. Puede no sea una relación formal pero ahí hay algo. Algo fuerte. Y todos lo sabían. Zayn llevaba sin acostarse con una chica por lo menos un mes. Un record.
-Las mujeres solo dan problemas. No entiendo que os ha dado a todos con ellas. Son frías y muy celosas. No podemos ir a nuestras anchas si tenemos novias. ¿A que no, Zayn?
El moreno miró a Harry. No sabía si debía contestar lo que él quería o lo que Harry quería escuchar. Optó por lo segundo.
-¡Claro que sí!- dijo el chico con una sonrisa en la cara haciendo que Liam, Niall y Louis se desesperasen.
-¡Eso es!- chilló Harry- ¡Choca los cinco!
Zayn sonrió. Pareció que había colado su mentira, así que chocó su mano con la del rizos. Pero Harry vio algo en su muñeca. Una pulsera de color amarillo fosforito con una "N".
-¿Esta mariconada qué es?- preguntó Harry.
-Es una pulsera.
-¿Con una "N"? Zayn, ¿no será una "N" de "ninfómana"?
-¿Qué?- Zayn puso cara de sorpresa para intentar evitar ese tema-. Bueno, sí.
-¿Y por qué la tienes?
-Me la compró un rato después de que yo le diese la suya...
-¿Qué? ¿Le compraste tú una? ¿Y encima con iniciativa? ¿Y todo lo que me has dicho antes?
-Joder, Harry- dice Niall-. Dejale al pobre.
-¡Es que no me lo puedo creer! ¡Primero Louis con Hope! ¡Luego Zayn con Lucía! ¡Liam con Laura! ¡Y ahora Niall con Ana también! ¡Y yo aquí! ¡Intentando haceros ver la realidad!
-Es verdad, ¿tú que tal con Ana?- preguntó Louis a Niall.
Harry les miró y se llevó las manos a los rizos. No se lo podía creer.
-Al principio mal.
-¿Mal?- preguntó Liam
-A ver, a Ana le daba un poco de vergüenza. Y a mí también. Pero cuando empezamos a hablar no hubo quien nos parase. Hablamos durante toda la cena. Y luego nos tiramos hasta las tres de la madrugada hablando por el WhatsApp.
-¡Wow!- dijo Zayn-. Te ha dado fuerte con esa chica.
-Es diferente.
-Mentira- dijo Harry. Todos los que estaban en la sala suspiraron cansados de los comentarios de Harry-. Son todas iguales. Conocida una, conocidas todas. Por eso yo paso de las tías.
-Estuvo hablandome hasta las dos de la madrugada. Yo estaba deseando de que se callase- decía Paula mientras se sentaba en uno de los bancos que había en los pasillos del instituto.
-¿Quién¿- preguntó Ana quien estaba un poco ida. Había escuchado a Paula pero esta no había mencionado en ningún momento el nombre del chico.
-Harry.
-¿Harry? ¿El obrero?
-Si. No se que mierdas hace con mi número.
-Se lo habrá dado Zayn.
-¿Y Zayn por qué tiene mi número?
-Hola- dijo Lucía sentándose junto a Laura.
Paula se inclina un poco para ver a su hermana.
-Lucía, ¿tú no tendrás nada que ver con que Harry tenga mi número?
-¿Yo? Que va...
-Menos mal.
Lucía se giró a Laura y la guiñó el ojo, haciendo que esta última se ría y que llame la atención de Paula.
-¡Lucía!
-¡Me pareció muy cuco! ¡Es que le envió un mensaje a Zayn con un "consigueme el número de Paula"! ¡Y como estamos todas emparejadas con sus amigos pues pensé que a ti no te teníamos que sacar del grupo!
-Es verdad. Estan todos cogidos. Falta Harry- dijo Ana-. ¿No querrás perder la oportunidad de tener a un obrero sexy?
-Si ese obrero sexy se llama Harry lo evitaría con mucho gusto.
-Paula....- dijo su hermana.
-Es verdad. No se que os ha dado a todos con que me líe con él. ¿El chico no puede conseguirse una él solo?
-Reconoce que te gusta- dijo Laura.
-No voy a mentir sobre eso- dijo Paula antes de mirarlas mal.
domingo, 19 de enero de 2014
47.
Lucía lleva una bolsa con la comida que había pedido y fue hasta el banco de madera donde el chico esperaba.
-Ya tengo la comida-dijo ella sentándose a su lado.
-Genial. Tengo mucho hambre.
-Espero que te gusten los durums.
-¿Durums?
Lucía sacó de la bolsa de papel algo alargado envuelto en papel de plata.
-Es como un kebab pero enrrollado en una torta de maíz.
-¿Lleva cerdo?
-No. Es de ternera. Se que no puedes comer carne de cerdo.
Zayn se sorprendió. Su anterior novia, Karen, siempre que compraba la comida traía carne de cerdo olvidándose del moreno. El chico siempre acababa cenando una triste ensalada que no saciaba su hambre. Le gustaba que Lucía se acordase de su religión.
- Entonces vamos a comer, pero antes te voy a dar algo que tengo para ti.
Lucía se sorprendió por eso y mira atentamente como el chico sacaba de una de sus bolsillos una pulsera de color rojo con una "Z" en el medio.
- ¿me has comprado una pulsera?
-Sí. La "Z" es por mi nombre.
-Lo sé. No soy tan tonta.
-Eso lo podremos discutir- susurró Zayn.
Lucía, al oír esto, se hizo la enfadada poniendo una cara seria y mirando a Zayn mal. El chico sonrió y abrazó a la chica.
-No te enfades- dijo antes de empezar a darle besos en la mejilla-. Sabes que es broma.
-No, no. Soy tonta. Lo has dejado muy claro.
-Vamos, Lu...-dijo él cariñosamente su oído.
El aliento de Zayn en su oreja hizo que la chica sonriese y se olvidaraco de su enfado. Se sentía bien entre sus brazos llenos de tatuajes.
- Déjame ponerte la pulsera- susurró el moreno.
Pero, justo después de decir eso, llegó un mensaje a su móvil. Lo sacó de su bolsillo y cuando lo leyó empezó a reírse.
"¿Puedes conseguir el número de Paula?" preguntaba Harry.
Dos minutos después de que consiguiese esa serie de dígitos, Harry seguía dudando en que enviar a la hermana menor Smith. Un "hey" iba a sonar muy confiado y se sentía muy inseguro. Sí enviaba un "hooooola" iba a parecer muy infantil y sí era un "hola" sonaria muy borde. Teclava algo. Luego lo borraba. Necesitaba una cerveza así que fue la cocina y cogió la última que quedaba en la nevera.
Estaba realmente nervioso. No sabía qué hacer. Podría recibir la negativa de Paula.
Pero, finalmente, escribió un "Hola, ¿qué tal?".
La contestación de la chica tardó simplemente dos minutos en aparecer de su teléfono.
"¿Quién eres?".
Harry no sabía qué hacer esta totalmente en shock.
"Soy Harry".
"¿Harry Styles? ¿El obrero?"
Harry no supo qué contestar. Estaba realmente nervioso. No, no la contestaria. Pero...
"Si, el mismo".
Niall estaba con Ana en un centro comercial. Habían decidido empezar a comer unas hamburguesas del MacDonals. Los dos estaban nerviosos. Estan enfrente de la persona que querían. No había ningún tema de conversación. Simplemente comían comian de su hamburguesa, de sus patatas y de vez en cuando bebían.
-Bueno y ¿qué tal? preguntó Niall.
- Bien- contestaba Ana.
Cogieron cada uno sus móviles. Niall para ver el grupo que tenía con sus compañeros y Ana para decirle a Paula ya Lucia sobre el desastre de la cita.
Pero Niall, de un momento a otro, decidió entablar una conversación.
-Bueno y ¿qué tal los estudios?
-Bien.
-Ya no eres como la principita. Ya no preguntas tanto como antes.
-Eso no es verdad. Sólo que ahora...
No continuó. Quizá era una mala idea haber quedado con el rubio.
- No, termina la frase, por favor.
Ana suspiró. No sabía qué decir. No sabía cómo termina la frase.
-Quizás estoy un poco... Soy tímida, lo siento.
Niall río. Sabía cómo era ella. Era como él.
-No te preocupes- dijo él-. También tengo un poco de vergüenza, pero ya lo arreglaremos.
Ana, por primera vez en toda la noche, sonrío.
lunes, 6 de enero de 2014
46.
-¿Entonces crees que el vestido azul me quedaría bien?- preguntó Ana.
-Claro que si- le dijo Hope por la linea del teléfono-. Todo te queda bien. ¡Eres modelo!
-No. No soy modelo. Solía ser modelo. No me llaman.
-Me da igual. Ponte el vestido azul y triunfaras.
-Vale.
-¿Quien es el afortunado?- preguntó Hope.
-¿Afortunado? Hope, ya te he dicho que era para una fiesta de uno del intituto- mintió Ana.
-¿Te crees que soy tonta?- preguntó Hope-. Quiero un nombre.
-Niall.
-¿Niall?
-Horan.
-Niall Horan... Me suena ese nombre.
-Es amigo de Louis.
Ana pudo oír como Hope suspiró.
-¿Es el rubito? ¿El irlandes?
-Si.
-Es guapo. No he hablado con él. Pero si le he visto alguna vez cuando he ido a por ti a casa de los Smith. ¿Es majo?
-Si. Me pidió la cita por mensaje pero mamá me quitó el movil y no lo pude ver. Y como no le contesté me preguntó que si me había cabreado.
-Que cuco- se rió Hope con dulzura.
-¿Entonces el vestido azul?
-Que si, pesada. ¿Cuando va a buscarte a casa?
-Hemos quedado dentro de una hora en el centro. No quiero que papá...
-Te entiendo.
-¿Y tú que tal con Louis?
Hope se quedó callada. ¿Cómo podía responder a esa pregunta de una forma sencilla?
-Estamos estables.
-¿Estables?- preguntó Ana.
-Si. Creo que volvemos a ser amigos.
-Creo que tengo posibilidades de volver con Hope- dijo Louis a Harry-. Creo que puedo conseguirlo.
-¿Estas seguro?- pregunta el de rizos.
-Claro. El otro día estuvimos dando un paseo y nos lo pasamos bien. Fuimos al centro. Estuvimos hablando todo el tiempo. Fue muy ameno. ¡Más ameno que cuando estabamos juntos!
Harry miraba a su amigo quien no dejaba de sonreír. Le dio un trago a su bote de cerveza y le miró de nuevo. Puede que su amigo tuviese razón. Parecía tan convencido de sus palabras.
-Ya sabes que pienso de las relaciones... pero quiero verte feliz.
-¿Has bebido mucha cerveza?
-Es mi cuarta lata.
-Se nota. Hoy te emborrachas a base de cerveza barata.
-Me da igual. Quiero relajarme.
-¿Sigues dando vueltas a lo que te dijo Lucía el lunes sobre Paula?- preguntó Louis a ver la cara de Harry.
-Si. No debería de importarme. Tendría que darme igual. Pero le estoy dando demasiada importancia.
-Si no te parece importante deberías dejarlo pasar.
-¡Eso mismo me digo! Pero no puedo.
Harry se mordió el labio y se pasó una mano por sus rizos.
-Me paso las noches ligando con tias y ahora viene una chica normalucha a comerme la cabeza.
-Harry, reconocelo ya. Paula te gusta.
-¡Joder! ¡Que pesados estais todos!- chilla Harry antes de dar otro trago a su cerveza.
-Si. Seremos unos pesados. Pero tú eres un tonto por no decir que si te gusta- Louis suspiró-. Dilo.
-¿El que?
-Que te gusta Paula.
-No lo voy a decir. No es verdad.
-Esta bien. Pero no es malo que alguien te guste. Es más, cuando es correspondido puede ser más placentero que un orgasmo.
Y ese era el problema: si era un amor correspondido era como un orgasmo. Pero si no, era una mierda.
Lucía estaba en el salón de su casa con su hermano Gonzalo a su lado viendo una película de dibujos. Paula estaba comiendose todas las palomitas que habian preparado.
-¿Hoy no salis?- preguntó Gonzalo.
-No.
-¿Por?
Las chicas se miraron. No había ningun plan para esa noche. Ana salía con Niall y ellas se quedaban en casa calentitas.
-Nos apetece estar contigo- dijo Paula mientras se metía una palomita en la boca.
-¿Seguro que no es por las palomitas?
Lucía se rió y le dio un beso en la mejilla a su hermano.
-A Paula le encantan las palomitas- dijo Gon-. No he probado ninguna aún. Las acapara ella.
Lucía se volvió a reír y se centraron en la película de nuevo.
-¿Cómo le ira a Ana con Niall?- preguntó Paula.
La hermana mayor miró su reloj.
-Habian quedado a las nueve y media. Falta media hora para saber noticias.
-¿Niall es el obrero rubio?- preguntó Gonzalo.
-Si.
-Habla un poco raro.
-Es de Irlanda- contestó Paula.
-¿Eso esta en el norte de Inglaterra?
-Eso es otro pais.
-¿Es extranjero?- preguntó sorprendido el hermano.
-Si.
-Pensaba que los extranjeros tenían la piel oscura.
Paula se atragantó con una palomita y cogió uno de los vasos de agua que había sobre la mesa.
-No todos son así- dijo Lucía.
-Zayn tambien es extranjero, ¿a que si?
Paula soltó una carcajada.
-¿Por?- preguntó Lucía mirandole con amor.
-Nada. Es majo. Y Niall también.
De pronto, sonó el timbre de la casa.
-¿Esperais a alguien?- preguntó Jake, su padre, desde el piso de abajo.
-No- gritó Paula.
Lucía se levantó con rapidez del sofá para abrir la puerta de la verja. Luego abrió la puerta de la casa. Vio como Zayn cerraba la verja con cuidado y se dirigía a la entrada. Sonrió cuando vio a su chica esperandole.
-¿Que haces aquí?- preguntó ella.
-Esperaba poder llevarte a algún lugar. Invitarte a cenar, un helado... Esas cosas.
Lucía sonrió y cerró la puerta cuando Zayn hubiese pasado al interior.
-Claro... Me quito el pijama y bajo, ¿vale?
-Esta bien.
-¿Quien es?- preguntó Jake bajando las escaleras. Cuando vio al moreno se sorprendió-. Zayn, ¿ocurre algo? ¿Os habeis dejado algo?
Zayn y Lucía se miraron con nerviosismo.
-Solo esperaba que me dejase invitar a su hija a cenar- dijo él.
Jake miró a su hija con la frente arrugada. Luego observó detenidamente al muchacho.
-A mi no me lo tienes que preguntar- dijo-. Pregunta a la niña.
Zayn sonrió por la respuesta del padre y miró a Lucía.
-En cinco minutos estoy lista- susurró esta antes de subir las escaleras.
Zayn notaba la mirada del padre y se puso nervioso. Nunca había tratado con los padres de nadie. Solo con los suyos y de un par de amigos.
-Salgo a la calle. Voy a por algo al coche- dijo el moreno.
-No hace falta que huyas- contestó Jake-. No te voy a comer porque salgas con mi hija. ¿Quieres una cerveza?
Zayn se congeló. ¿El padre de Lucía le estaba invitando a una cerveza?
-No. No hace falta. Si Lucía va a bajar en unos minutos...
-No creo. Suele tardar mucho para...
-Ya estoy lista. ¿Nos vamos?- preguntó Lucía cogiendo un abrigo del perchero.
-Si. Vamonos- dijo Zayn-. Hasta el lunes, señor Smith.
-Otro día nos tomamos la cerveza, Zayn.
-Adios- chilló Lucía para que todas las personas de la casa la escuchen.
Luego salen a la calle. Lucía se dirigía al coche de Zayn cuando este le detiene.
-No necesitamos el coche.
-¿A dónde vamos?- pregunta Lucía.
-No lo sé aún- susurró el moreno-. Solo quiero pasear.
Lucía sonrió y se acercó al chico para darle la mano pero él pone su brazo alrededor de su cintura para darla calor frente al frío de la noche. Luego la giró la cara y la dio un beso en los labios.
Liam caminaba nervioso hacia la casa de Laura. Estaba nervioso. Iba a conocer a sus padres. Iba a saber cómo eran de apariencia, de psicología... Sin duda, era un paso muy grande para su relación. Apenas llevaban saliendo mes y medio. ¿Y si era pronto? ¿Y si no le caian bien? O, peor: ¿y si Liam no le caía bien a los señores Cowell?
Pasó por una floristería. Recordó que Laura le dijo que no llevase flores a su madre pero era un detalle que a lo mejor marcaba la diferencia. Si. Puede que comprase unas margaritas o unos tulipanes. Lo que hubiese. Entró en la tienda y le pidió al tendero azucenas, que estaban justo a su lado.
-¿Pongo un lazo?-preguntó el señor.
-Si.
-¿Plateado o dorado?
-Plateado, por favor.
El tendero le preparó tres azucenas y puso un voluminoso lazo color plata.
-¿Quieres una tarjeta?
-Si. Que ponga: "para la señora Cowell, con cariño. Liam".
Liam, cuando la tarjeta fue colocada, pagó y se fue de nuevo a la calle. ¿Pero cómo ir con un regalo para la madre y no llevar nada al padre? Pensó en comprar un puro pero no sabía si el señor Cowell fumaba. ¿Una pluma? No. Liam iba a verles por primera vez. Y sería muy formal. Y le costaría mucho. Y no tenía tiempo. Miró su reloj. Faltaban diez minutos para estar en la casa de Laura. ¡Ya sabía que comprar! Una botella de vino. No era mala idea. E iba a quedar muy bien. Así que fue corriendo hacia otra tienda de donde salió a los dos minutos con una bolsa de papel de color rojo con una botella de vino tinto en el interior.
Miró el reloj. ¡Dios! ¡Llegaba tarde! Empezó a andar rapido para llegar lo antes posible.
A los dos minutos estuvo en frente de la casa de su novia y pasó por el jardín para llegar hasta la puerta. Antes de llamar al timbre se miró nervioso. Miró si tenía alguna arruga en la camisa que llevaba, o si llevaba algún botón sin desabrochar. También miró si en sus pantalones o en su americana de color negro había alguna pelusa o si sus zapatos estaban manchados. Cuando vio que todo estaba perfecto suspiró y llamó al timbre. Empezó a notar cómo su corazón se aceleraba y cómo le empezaban a sudar las manos. Se pudo limpiar la mano en el pantalón antes de que un hombre de piel morena y con el pelo negro le abriese la puerta.
-¡Ey! Buenas noches. Tú debes de ser Liam- dijo el hombre mientas le tendia la mano para estrecharsela-. Yo soy Ted.
Liam miró al hombre sin saber que hacer.
-Que maleducado soy. Pasa, pasa. Estas en tu casa.
Liam pasó por la puerta y oyó como el señor Cowell llamaba a su hija.
-¡Laura! ¡Liam esta aquí!
Laura bajó con rapidez desde el piso de arriba.
-Hola, Liam. ¿Que tal estas?- preguntó ella. Tambien parecía nerviosa.
-Pasemos al salon. Tenemos ahí la mesa.
Liam siguió al señor Cowell por donde iba hasta acabar en una habitación grande con una mesa preparada para la cena.
-Hola- dijo otro hombre.
Liam le miró e intentó poner una sonrisa tranquila.
-Yo soy Alan. ¿Que tal?- preguntó mientras le tendia la mano.
-Bueno... Nervioso- reconoció Liam. Luego miró sus manos-. Por cierto, he traido una botella de vino y unas flores para la señora Cowell- Liam intentó sonar relajado-. ¿Dónde esta? Estoy deseando de conocerla.
Laura abrió la boca por sorpresa cuando vio que sus padres la miraban. Luego, Alan miró a su marido. Después a Liam.
-Me temo que yo soy la señora Cowell- dijo Alan tomando las azucenas haciendo que Liam se sorprendiera y que temiera caerse al suelo por la impresión-. Somos homosexuales.