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sábado, 28 de diciembre de 2013

45.

Niall estaba nervioso en su casa. Después de haber esperado durante mas de veinticuatro horas un mensaje de Ana que le contestara a su mensaje enviado se fue a dar un paseo. No podía dejar de pensar en por qué no respondía, las paredes de su casa se cerraban en torno a él a la vez que los minutos pasaban. Iba caminando sin rumbo, sin apenas fijarse en la gente que pasaba a su alrededor, o simplemente por dónde andaba. Llegó a un parque, no era muy bonito, de hecho era todo verde y bastante antiguo. Se sentó en un banco y miró el móvil. Un mensaje. Se puso muy nervioso, ¿y si era de Ana? A lo mejor no quería quedar con él, o sí. Lo desbloqueó, Louis. Quería que lo llamara. Marcó su número
-¿Niall dónde narices te has metido? -preguntó el chico al otro lado de la línea.
- Paseaba, ¿ocurre algo?
- Por si no te has dado cuenta tenemos que ir a trabajar y hoy me llevabas desde tu casa.
- ¡Mierda se me olvidó! Voy. -colgó el rubio.

Ana estaba harta de Hope y Louis. La encantaba ver a su hermana feliz, pero a veces tenía que hacer de sujetavelas para que se vieran, y sinceramente, eso a Ana no la hacía ninguna gracia. Ese día echaba humo. No conseguía despejar la mente, tenía un dolor de cabeza horrible y su querida hermanita no dejaba de darla la lata con él tema del boxeo. A la chica ni la iba ni la venía qué pudiera estar pasando en otras partes del mundo si no tenían ningún tipo de relación con ella.
- Hope -comenzó Ana. -Me voy a casa de Paula. Estoy del boxeo que me sale por los oídos. Lo siento pero no aguanto.
- ¿Ana? Nunca me dices esto.
- Eso es porque antes hablabas de esto con Louis. A él no le importa hablar contigo de esto. Adiós.
- Bueno, pues nada, adiós. Pero dame un beso. Me voy en unas horas a un combate en Manchester y no se si volverás antes de que me vaya.

Ana se acercó a su hermana después de ponerse el abrigo y le dio un beso.
-Suerte. Y no hagas ninguna tonteria en el ring- aconsejó Ana.

Dicho esto Ana se dirigió a casa de Paula y Lucía. Cuando llegó estaban sus amigas y la madre de ellas hablando en la puerta. 
- Los obreros vendrán en un rato, si necesitáis algo llamad a papá 
- Si mamá- dijo Paula.

Después su madre se fue y entré en su casa.
- Hola, ¿qué me contáis? ¿Alguna quiere venir a dar una vuelta?
- Uy no que ahora vendrá Harry y seguro que Paula no se lo quiere perder - respondió Lucía.
- ¡Lucía! -gritó Paula. -Estás tonta, que no me gusta. ¿Te lo deletreo? Ene o. No. 
- Di lo que quieras, pero a mi no me engañas. Si os besasteis fue por algo.
- Eso no me lo habías contado -se metió Ana en la discusión de las dos hermanas. -Pues entonces mejor nos quedamos aquí. No vaya a ser que nos perdamos algo, que luego no me cuentas nada.
- ¡Ah dios! Me desespero con vosotras, dejad a Harry en su casita y a mi en la...

Paula iba a terminar la frase pero llamaron a la puerta. Los obreros habían llegado en el mejor, o quizás peor, momento.
-Pues me parece a mi que no - dijo Lucía. -Tú en tu casa y Harry en la tuya también.

Liam estaba sacando las herramientas del maletero de la furgoneta. Todos le ayudaban. Louis cogía las tablas de madera, Zayn cogía los rodapies... Iban entrando en la casa y dejaban las cosas en una habitación que estaba al final de un pasillo de la primera planta. Cuando los chicos entraron en la casa, Gonzalo bajó las escaleras como una bala. Había aprendido a multiplicar más rápido y quería enseñárselo a Harry.

El moreno, cuando dejó las cosas en el cuarto, fue a la cocina donde se encontró con Lucía con un libro de texto delante de ella. Se acercó y miró la portada del libro para ver qué estudiaba.
-¿Historia?
-Historia Mundial- dijo Lucía queriendo aportar un grado de dificultad a lo que estaba estudiando-. Saber que lo que ocurrió en Inglaterra no era suficiente y tenemos que estudiar la historia de España, de Italia, Alemania...
-Parece que es un coñazo.
-Es un coñazo.

Zayn se rió y miró a Lucía.
-¿Que tal?
-Aburrida. Tengo que aprenderme hoy medio tema. En tres días tengo examen de dos temas.
-¿Tan pronto?
-Estamos a finales de octubre. Y por trimestre tenemos que ver seis temas. Me queda otro examen parcial y otro global.
-Puff...
-Tú no eres quien lo tiene que estudiar.

Zayn pasó el brazo por los hombros y la dio un beso en la mejilla.
-Luego si quieres hablamos. Ahora tengo que estudiar.
-Vale- dijo Zayn-. Luego hablamos.

El chico se acercó más a ella y la dio un beso en los labios.

Ana se había sentado en el sofá y estaba ojeando una revisa que tenían por ahí encima. No encontraba nada interesante. Sintió como el sofá se hundió a su lado y giró la cabeza. Era Niall.
- Ana -dijo el chico tímido, con un tono de voz suave. -¿Estás enfadada conmigo?
- ¿Qué? Niall eso es ridículo. No tengo motivos para enfadarme contigo.
- ¿Por qué no respondiste a mi mensaje?
- Me quitaron el móvil. Mi madre dice que no estudio cuando tengo el movil.
- Ah, bueno, eso lo cambia todo. Pues no te molesto más, lo siento. Esto... me voy. Adiós. -Niall se había levantado del sillón y se disponía a reunirse con sus compañeros para trabajar.
- Espera, ¿que ponía en el mensaje?
- Nada... no... es que... no importa.
-Dilo.
- Bueno, querría saber si te gustaría venir a comer algún día conmigo.
- ¡Claro! Cuando quieras.
- Bien, perfecto. Pues comemos un día. 
- Vale, guay. 
- Adiós.
- Adiós.

Ambos se despidieron y cada uno volvió a su faena. Ahora Ana estaba ilusionada. Se había ido a buscar a Paula para contarla ya que a Lucía se la veía muy entretenida en la cocina con Zayn. Subió las escaleras y fue al cuarto de su amiga con una sonrisa que ocupaba toda su cara.
-¿Y esa cara?- preguntó Paula.
-Es mi día de suerte- dijo Ana con una sonrisa-. Niall me ha pedido una cita.
-¿Cómo?
-Por mensaje.
-No. No me refería a eso. ¿Por qué te ha pedido una cita?
-Pues... No lo sé.

Paula se levantó de la silla de la que estaba sentada y empezó a dar saltitos.
-¡Que guay!- exclamó.

Desde el día anterior Liam no había sabido nada de Laura. Pensó que la podría llamar un poco mas entrada la tarde para ir a pasear esa misma tarde, así podrían hablar y pasar un buen rato. Pero el teléfono de su móvil lo distrajo de sus pensamientos. Fue a mirar quién llamaba, casualmente Laura.
- Hola amor -respondió cariñosamente Liam.
- Hola, esto... tenemos que hablar.
-¿Qué ocurre? ¿Pasa algo?
- No. Bueno, sí.
- Laura dilo ya.
- Mis padres descubrieron el sabado que estábamos saliendo.
- ¿Eso es un problema?- pregunta él con miedo.
-No. En realidad no.
-Eso esta bien. ¿Cómo se lo dijiste?
- La cosa es que yo no se lo dije. Una amiga cotilla de mi padre le envió un correo diciendo que me vio besar a un chico.
- No pasa nada, ahora ya lo saben.
-Y quieren que vengas a cenar para conocerte.
- ¿Tus padres? Perfecto.
- Sí, mis padres -dijo Laura haciendo un excesivo énfasis en la palabra padres.
-Cielo, estoy trabajando. Hablamos luego, ¿vale?
-Esta bien. Adiós.

Liam colgó el teléfono rápidamente al escuchar la noticia. Se había puesto nervioso, muy nervioso. Los padres de Laura le querían conocer. ¿Y si tenían algún hermano? ¿Y si es de esos super protectores que dan miedo? ¿Y cómo será su madre? ¿Y su padre? Más preguntas le rondaban la cabeza, y a cada segundo surgía una nueva. Así que volvió a coger el móvil para marcar el número de su última llamado.
-¿Liam?
-Laura, ¿tienes algún hermano? ¿Y me aceptará tu padre? Mira he pensado que puedo comprar unas flores para tu madre, ¿que te parece?
-Liam, Liam, ¡Liam! Tranquilo. No. No tengo hermanos. Y sí, seguro que mis padres te aceptan. Y no, no lleves flores.
- Pero las flores son siempre un buen detalle.
- Que no. A mis padres no les gustan mucho. Te tengo que colgar, me voy. Adiós amor.
- ¡Laura no me dejes con todas estas dudas!

Antes de que pudiera decir nada más Laura ya había colgado en el otro lado de la línea. Ahora Liam si que estaba perdido, completamente. Sentía angustia y nerviosismo, y sabia que cuando llegase a casa lo primero que haría sería buscar la ropa más decente que tenía en el armario.

Harry terminaba de poner el último rodapie del cuarto. Deja el martillo sobre el suelo y se levanta para ir a la cocina. Allí se encontró con Lucía quien estaba recogiendo sus libros.
-Hola- dijo ella con una leve sonrisa. 
-Hola- contestó él-. He oido que estas con Zayn.
-No es algo oficial pero... Se podría decir así.

Harry se rió por la cara colorada de la chica.
-¿Y tú que tal con mi hermana?- preguntó Lucía.
-¿Tu hermana?
-Si. Ya sabes. Paula.
-Ya se quien es tu hermana.
-Lo se. Solamente...
-Te entiendo.
-Entonces, ¿que tal con ella?

Harry abrió uno de los armarios donde había vasos para poder beber un poco de agua. Cogió uno lo llenó.
-Bueno... Pues...
-Me contó que le besaste estando borracho. Y que ella a ti te besó estando borracha- dijo la hermana mayor.
-Ella quería ir a mi casa a acabar lo empezado.

Lucía soltó una carcajada antes de meter su libro en la mochila.
-Eso no me lo contó.
-Le daría vergüenza- dijo él.
-¿Y a ti te da vergüenza?
-¿El qué?- preguntó Harry mirando a Lucía.
-Tus sentimientos. Hacia ella.
-¿Cómo? No. Creo que te estas confundiendo.
-No. No me estoy confundiendo. La miras de una forma dulce y la defiendes contra Brad. Te quedaste con ella en comisaría hasta cuando yo llegué cuando te podías haber ido- contestó Lucía con una sonrisa-. Eso significa algo. Puede que solamente una amistad. O algo más. Yo creo que te gusta.
-No sabes nada de mí. Yo uso a las chicas- contestó Harry secamente.
-Me has dicho que Paula quería ir a tu casa para hacerlo... ¿La llevaste? ¿La usaste?

Harry miraba el vaso de agua que tenía en su mano sin decir nada. Luego miró a Lucía. Quizá si sintiera algo por Paula.
-Lucía- dijo Paula entrando en la cocina-. Ana y yo vamos a merendar una gran bolsa de gusanitos. ¿Quieres?
-No. Me voy a ir a la biblioteca a estudiar. 
-Esta bien- dijo Paula antes de mirar a Harry y subir rapidamente a su cuarto.

Harry sonrió en el mismo momento en el que Paula abandonó la habitación. Soltó una leve carcajada para liberar la tensión acumulada.
-Te pillé- dijo Lucía con una sonrisa antes de coger su mochila.

Ella salió de la cocina con una sonrisa tras descubrir a Harry en el estado en el que estaba y cogió su abrigo del perchero.
-¡Paula! ¡Te quedas con Gonzalo! ¡Vigilale!- gritó por las escaleras.
-¡Vale!- contestó Paula.
-¡Adiós, tonta!- oyó a Ana gritarla.
-¡Adiós, idiota!
-¿De mi no te despides?- pregunta Zayn.
-No quería molestarte. Estas trabajando.
-Pero quiero saber que vas a hacer.
-Voy a la biblioteca a estudiar. Aqui haceis mucho ruido con los martillos- dijo Lucía con una sonrisa-. Me voy que sino pierdo el autobús.
-Esta bien, ninfómana.

Zayn se acercó a ella y le dio un ligero beso en los labios.
-Adiós, preciosa.
-Adios, mentiroso- dijo Lucía abriendo la puerta de la casa.