"La boxeadora Hope Marsahall descansa antes de enfrentarse a Alice Asthon".
Louis tiró el periódico al asiento del copiloto y miró a la casa de Hope.
Hacía ya un rato que estaba alli y hacía un rato que había salido el padre de la chica a correr. Hope le decia antes que su padre salía todos los días a correr una hora. Salió a las 11:15 de la mañana. Y en el momento en el que Louis salió del coche despues de preguntarse si debía ir a ver a Hope o no eran las 12:03. Solo tenía doce minutos. Caminó hasta la puerta con miedo a ser rechazado y llamó al timbre. Oyó pasos tras la puerta y esta luego se abrió. Hope le miró. Parecía recién levantada. Mostró una sonrisa y Louis se ilusionó al verla así.
-Buenos días- dijo Hope estirándose.
-Buenos días- respondió él.
Ella volvió a sonreir y a Louis, su cara de buen humor le hizo gracia.
-¿Podemos hablar?
Hope miró su reloj.
-Mi padre vendrá en diez minutos. Si quieres podemos ir a comer a algún lado.
Louis no se lo podía creer. No solo iba a hablar con ella sino que iba a poder pasar mucho tiempo con Hope.
Laura miraba la televisión. Había estado estudiando durante toda la mañana. Su padre Alan estaba cocinando algo que olía muy bien y Ted estaba junto a Laura en el sofá con el ordenador sobre su regazo. Ted vio como había llegado un nuevo correo con el asunto "Laura". Lo abrió, lo leyó y contestó. Después se rió para llamar la atención de su hija. Ella le mira. ¿Que pasaba? ¿Por qué se reía su padre?
-De lo que me he enterado- le dijo Ted a su hija.
Ella hizo ademán de ver la pantalla del ordenador pero él cerró su correo para impedirlo. Después se levantó y se fue a la cocina.
-Cariño- le dijo a su marido-, tengo que contarte algo de tu hija.
-¿Que ha hecho para que ahora digas que solo es hija mia?- preguntó Alan.
-No ha hecho nada malo, pobre Laura- dijo Ted haciendo sonreir a Laura quien entraba en la cocina para enterarse-. O eso creo.
Alan miró con curiosidad a su marido.
-¿Que va a haber hoy de cena?- preguntó Ted.
Alan y Laura le miraron. ¿Que tenía en mente?
-Pues no lo se- respondió Alan-. Es sábado. Asi que... No lo se. ¿Por? ¿Que ocurre?
Ted salió de la cocina dejando desconcertados a los otros dos. A los segundos volvió a la cocina con el ordenador.
-¿Te acuerdas del matrimonio Parker?- pregunta Ted.
-Si. George y Sally Parker. Él trabaja contigo y ella en una tienda del centro.
-Si. Pues Sally me ha enviado hace un rato un correo.
-¿Si? Que maja. Me cae muy bien. ¿Y que quería decirte?
Laura seguía inmovil mirando a su padre quien abría el correo.
- "Asunto: Laura. Hola Ted, ¿que tal? Espero que bien. Te envío el correo para cotillear un poco. Ayer vi a Laura enfrente de mi tienda. Cuando iba a salir a saludarla..."
Laura intentó averiguar de que trataba el correo. ¿Que hizo ayer? Quedó con Liam. En el centro. Espera, ¿su padre ha dicho que Sally tenía una tienda en el centro? ¿Que? ¡No! ¡Mierda!
-¡Para!- chilló Laura roja de vergüenza intentando cerrar la pantalla del ordenador.
-"Pero se acercó un chico a ella, se besaron y se fueron felices dados de la mano. Era un chico muy guapo. ¡Que buen gusto tiene Laurita! Un beso, Sally."
-¡Dios, Laura! ¿Quien es? ¿Como se llama? ¿Donde lo conociste? ¿Estudia o trabaja? ¿Donde? ¡Laura! ¡Contesta!- decía su padre emocionado por la noticia.
Laura solo quería desaparecer. No. No. No podía estar pasando esto. ¡Que vergüenza!
-Llamale e invitale a cenar. Sus suegros quieren conocerle- dijo Ted.