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sábado, 28 de diciembre de 2013

45.

Niall estaba nervioso en su casa. Después de haber esperado durante mas de veinticuatro horas un mensaje de Ana que le contestara a su mensaje enviado se fue a dar un paseo. No podía dejar de pensar en por qué no respondía, las paredes de su casa se cerraban en torno a él a la vez que los minutos pasaban. Iba caminando sin rumbo, sin apenas fijarse en la gente que pasaba a su alrededor, o simplemente por dónde andaba. Llegó a un parque, no era muy bonito, de hecho era todo verde y bastante antiguo. Se sentó en un banco y miró el móvil. Un mensaje. Se puso muy nervioso, ¿y si era de Ana? A lo mejor no quería quedar con él, o sí. Lo desbloqueó, Louis. Quería que lo llamara. Marcó su número
-¿Niall dónde narices te has metido? -preguntó el chico al otro lado de la línea.
- Paseaba, ¿ocurre algo?
- Por si no te has dado cuenta tenemos que ir a trabajar y hoy me llevabas desde tu casa.
- ¡Mierda se me olvidó! Voy. -colgó el rubio.

Ana estaba harta de Hope y Louis. La encantaba ver a su hermana feliz, pero a veces tenía que hacer de sujetavelas para que se vieran, y sinceramente, eso a Ana no la hacía ninguna gracia. Ese día echaba humo. No conseguía despejar la mente, tenía un dolor de cabeza horrible y su querida hermanita no dejaba de darla la lata con él tema del boxeo. A la chica ni la iba ni la venía qué pudiera estar pasando en otras partes del mundo si no tenían ningún tipo de relación con ella.
- Hope -comenzó Ana. -Me voy a casa de Paula. Estoy del boxeo que me sale por los oídos. Lo siento pero no aguanto.
- ¿Ana? Nunca me dices esto.
- Eso es porque antes hablabas de esto con Louis. A él no le importa hablar contigo de esto. Adiós.
- Bueno, pues nada, adiós. Pero dame un beso. Me voy en unas horas a un combate en Manchester y no se si volverás antes de que me vaya.

Ana se acercó a su hermana después de ponerse el abrigo y le dio un beso.
-Suerte. Y no hagas ninguna tonteria en el ring- aconsejó Ana.

Dicho esto Ana se dirigió a casa de Paula y Lucía. Cuando llegó estaban sus amigas y la madre de ellas hablando en la puerta. 
- Los obreros vendrán en un rato, si necesitáis algo llamad a papá 
- Si mamá- dijo Paula.

Después su madre se fue y entré en su casa.
- Hola, ¿qué me contáis? ¿Alguna quiere venir a dar una vuelta?
- Uy no que ahora vendrá Harry y seguro que Paula no se lo quiere perder - respondió Lucía.
- ¡Lucía! -gritó Paula. -Estás tonta, que no me gusta. ¿Te lo deletreo? Ene o. No. 
- Di lo que quieras, pero a mi no me engañas. Si os besasteis fue por algo.
- Eso no me lo habías contado -se metió Ana en la discusión de las dos hermanas. -Pues entonces mejor nos quedamos aquí. No vaya a ser que nos perdamos algo, que luego no me cuentas nada.
- ¡Ah dios! Me desespero con vosotras, dejad a Harry en su casita y a mi en la...

Paula iba a terminar la frase pero llamaron a la puerta. Los obreros habían llegado en el mejor, o quizás peor, momento.
-Pues me parece a mi que no - dijo Lucía. -Tú en tu casa y Harry en la tuya también.

Liam estaba sacando las herramientas del maletero de la furgoneta. Todos le ayudaban. Louis cogía las tablas de madera, Zayn cogía los rodapies... Iban entrando en la casa y dejaban las cosas en una habitación que estaba al final de un pasillo de la primera planta. Cuando los chicos entraron en la casa, Gonzalo bajó las escaleras como una bala. Había aprendido a multiplicar más rápido y quería enseñárselo a Harry.

El moreno, cuando dejó las cosas en el cuarto, fue a la cocina donde se encontró con Lucía con un libro de texto delante de ella. Se acercó y miró la portada del libro para ver qué estudiaba.
-¿Historia?
-Historia Mundial- dijo Lucía queriendo aportar un grado de dificultad a lo que estaba estudiando-. Saber que lo que ocurrió en Inglaterra no era suficiente y tenemos que estudiar la historia de España, de Italia, Alemania...
-Parece que es un coñazo.
-Es un coñazo.

Zayn se rió y miró a Lucía.
-¿Que tal?
-Aburrida. Tengo que aprenderme hoy medio tema. En tres días tengo examen de dos temas.
-¿Tan pronto?
-Estamos a finales de octubre. Y por trimestre tenemos que ver seis temas. Me queda otro examen parcial y otro global.
-Puff...
-Tú no eres quien lo tiene que estudiar.

Zayn pasó el brazo por los hombros y la dio un beso en la mejilla.
-Luego si quieres hablamos. Ahora tengo que estudiar.
-Vale- dijo Zayn-. Luego hablamos.

El chico se acercó más a ella y la dio un beso en los labios.

Ana se había sentado en el sofá y estaba ojeando una revisa que tenían por ahí encima. No encontraba nada interesante. Sintió como el sofá se hundió a su lado y giró la cabeza. Era Niall.
- Ana -dijo el chico tímido, con un tono de voz suave. -¿Estás enfadada conmigo?
- ¿Qué? Niall eso es ridículo. No tengo motivos para enfadarme contigo.
- ¿Por qué no respondiste a mi mensaje?
- Me quitaron el móvil. Mi madre dice que no estudio cuando tengo el movil.
- Ah, bueno, eso lo cambia todo. Pues no te molesto más, lo siento. Esto... me voy. Adiós. -Niall se había levantado del sillón y se disponía a reunirse con sus compañeros para trabajar.
- Espera, ¿que ponía en el mensaje?
- Nada... no... es que... no importa.
-Dilo.
- Bueno, querría saber si te gustaría venir a comer algún día conmigo.
- ¡Claro! Cuando quieras.
- Bien, perfecto. Pues comemos un día. 
- Vale, guay. 
- Adiós.
- Adiós.

Ambos se despidieron y cada uno volvió a su faena. Ahora Ana estaba ilusionada. Se había ido a buscar a Paula para contarla ya que a Lucía se la veía muy entretenida en la cocina con Zayn. Subió las escaleras y fue al cuarto de su amiga con una sonrisa que ocupaba toda su cara.
-¿Y esa cara?- preguntó Paula.
-Es mi día de suerte- dijo Ana con una sonrisa-. Niall me ha pedido una cita.
-¿Cómo?
-Por mensaje.
-No. No me refería a eso. ¿Por qué te ha pedido una cita?
-Pues... No lo sé.

Paula se levantó de la silla de la que estaba sentada y empezó a dar saltitos.
-¡Que guay!- exclamó.

Desde el día anterior Liam no había sabido nada de Laura. Pensó que la podría llamar un poco mas entrada la tarde para ir a pasear esa misma tarde, así podrían hablar y pasar un buen rato. Pero el teléfono de su móvil lo distrajo de sus pensamientos. Fue a mirar quién llamaba, casualmente Laura.
- Hola amor -respondió cariñosamente Liam.
- Hola, esto... tenemos que hablar.
-¿Qué ocurre? ¿Pasa algo?
- No. Bueno, sí.
- Laura dilo ya.
- Mis padres descubrieron el sabado que estábamos saliendo.
- ¿Eso es un problema?- pregunta él con miedo.
-No. En realidad no.
-Eso esta bien. ¿Cómo se lo dijiste?
- La cosa es que yo no se lo dije. Una amiga cotilla de mi padre le envió un correo diciendo que me vio besar a un chico.
- No pasa nada, ahora ya lo saben.
-Y quieren que vengas a cenar para conocerte.
- ¿Tus padres? Perfecto.
- Sí, mis padres -dijo Laura haciendo un excesivo énfasis en la palabra padres.
-Cielo, estoy trabajando. Hablamos luego, ¿vale?
-Esta bien. Adiós.

Liam colgó el teléfono rápidamente al escuchar la noticia. Se había puesto nervioso, muy nervioso. Los padres de Laura le querían conocer. ¿Y si tenían algún hermano? ¿Y si es de esos super protectores que dan miedo? ¿Y cómo será su madre? ¿Y su padre? Más preguntas le rondaban la cabeza, y a cada segundo surgía una nueva. Así que volvió a coger el móvil para marcar el número de su última llamado.
-¿Liam?
-Laura, ¿tienes algún hermano? ¿Y me aceptará tu padre? Mira he pensado que puedo comprar unas flores para tu madre, ¿que te parece?
-Liam, Liam, ¡Liam! Tranquilo. No. No tengo hermanos. Y sí, seguro que mis padres te aceptan. Y no, no lleves flores.
- Pero las flores son siempre un buen detalle.
- Que no. A mis padres no les gustan mucho. Te tengo que colgar, me voy. Adiós amor.
- ¡Laura no me dejes con todas estas dudas!

Antes de que pudiera decir nada más Laura ya había colgado en el otro lado de la línea. Ahora Liam si que estaba perdido, completamente. Sentía angustia y nerviosismo, y sabia que cuando llegase a casa lo primero que haría sería buscar la ropa más decente que tenía en el armario.

Harry terminaba de poner el último rodapie del cuarto. Deja el martillo sobre el suelo y se levanta para ir a la cocina. Allí se encontró con Lucía quien estaba recogiendo sus libros.
-Hola- dijo ella con una leve sonrisa. 
-Hola- contestó él-. He oido que estas con Zayn.
-No es algo oficial pero... Se podría decir así.

Harry se rió por la cara colorada de la chica.
-¿Y tú que tal con mi hermana?- preguntó Lucía.
-¿Tu hermana?
-Si. Ya sabes. Paula.
-Ya se quien es tu hermana.
-Lo se. Solamente...
-Te entiendo.
-Entonces, ¿que tal con ella?

Harry abrió uno de los armarios donde había vasos para poder beber un poco de agua. Cogió uno lo llenó.
-Bueno... Pues...
-Me contó que le besaste estando borracho. Y que ella a ti te besó estando borracha- dijo la hermana mayor.
-Ella quería ir a mi casa a acabar lo empezado.

Lucía soltó una carcajada antes de meter su libro en la mochila.
-Eso no me lo contó.
-Le daría vergüenza- dijo él.
-¿Y a ti te da vergüenza?
-¿El qué?- preguntó Harry mirando a Lucía.
-Tus sentimientos. Hacia ella.
-¿Cómo? No. Creo que te estas confundiendo.
-No. No me estoy confundiendo. La miras de una forma dulce y la defiendes contra Brad. Te quedaste con ella en comisaría hasta cuando yo llegué cuando te podías haber ido- contestó Lucía con una sonrisa-. Eso significa algo. Puede que solamente una amistad. O algo más. Yo creo que te gusta.
-No sabes nada de mí. Yo uso a las chicas- contestó Harry secamente.
-Me has dicho que Paula quería ir a tu casa para hacerlo... ¿La llevaste? ¿La usaste?

Harry miraba el vaso de agua que tenía en su mano sin decir nada. Luego miró a Lucía. Quizá si sintiera algo por Paula.
-Lucía- dijo Paula entrando en la cocina-. Ana y yo vamos a merendar una gran bolsa de gusanitos. ¿Quieres?
-No. Me voy a ir a la biblioteca a estudiar. 
-Esta bien- dijo Paula antes de mirar a Harry y subir rapidamente a su cuarto.

Harry sonrió en el mismo momento en el que Paula abandonó la habitación. Soltó una leve carcajada para liberar la tensión acumulada.
-Te pillé- dijo Lucía con una sonrisa antes de coger su mochila.

Ella salió de la cocina con una sonrisa tras descubrir a Harry en el estado en el que estaba y cogió su abrigo del perchero.
-¡Paula! ¡Te quedas con Gonzalo! ¡Vigilale!- gritó por las escaleras.
-¡Vale!- contestó Paula.
-¡Adiós, tonta!- oyó a Ana gritarla.
-¡Adiós, idiota!
-¿De mi no te despides?- pregunta Zayn.
-No quería molestarte. Estas trabajando.
-Pero quiero saber que vas a hacer.
-Voy a la biblioteca a estudiar. Aqui haceis mucho ruido con los martillos- dijo Lucía con una sonrisa-. Me voy que sino pierdo el autobús.
-Esta bien, ninfómana.

Zayn se acercó a ella y le dio un ligero beso en los labios.
-Adiós, preciosa.
-Adios, mentiroso- dijo Lucía abriendo la puerta de la casa.

jueves, 21 de noviembre de 2013

44.

"La boxeadora Hope Marsahall descansa antes de enfrentarse a Alice Asthon".
Louis tiró el periódico al asiento del copiloto y miró a la casa de Hope.
Hacía ya un rato que estaba alli y hacía un rato que había salido el padre de la chica a correr. Hope le decia antes que su padre salía todos los días a correr una hora. Salió a las 11:15 de la mañana. Y en el momento en el que Louis salió del coche despues de preguntarse si debía ir a ver a Hope o no eran las 12:03. Solo tenía doce minutos. Caminó hasta la puerta con miedo a ser rechazado y llamó al timbre. Oyó pasos tras la puerta y esta luego se abrió. Hope le miró. Parecía recién levantada. Mostró una sonrisa y Louis se ilusionó al verla así. 
-Buenos días- dijo Hope estirándose.
-Buenos días- respondió él.

Ella volvió a sonreir y a Louis, su cara de buen humor le hizo gracia.
-¿Podemos hablar?

Hope miró su reloj.
-Mi padre vendrá en diez minutos. Si quieres podemos ir a comer a algún lado.

Louis no se lo podía creer. No solo iba a hablar con ella sino que iba a poder pasar mucho tiempo con Hope.

Laura miraba la televisión. Había estado estudiando durante toda la mañana. Su padre Alan estaba cocinando algo que olía muy bien y Ted estaba junto a Laura en el sofá con el ordenador sobre su regazo. Ted vio como había llegado un nuevo correo con el asunto "Laura". Lo abrió, lo leyó y contestó. Después se rió para llamar la atención de su hija. Ella le mira. ¿Que pasaba? ¿Por qué se reía su padre?
-De lo que me he enterado- le dijo Ted a su hija.

Ella hizo ademán de ver la pantalla del ordenador pero él cerró su correo para impedirlo. Después se levantó y se fue a la cocina.
-Cariño- le dijo a su marido-, tengo que contarte algo de tu hija.
-¿Que ha hecho para que ahora digas que solo es hija mia?- preguntó Alan.
-No ha hecho nada malo, pobre Laura- dijo Ted haciendo sonreir a Laura quien entraba en la cocina para enterarse-. O eso creo.

Alan miró con curiosidad a su marido.
-¿Que va a haber hoy de cena?- preguntó Ted.

Alan y Laura le miraron. ¿Que tenía en mente? 
-Pues no lo se- respondió Alan-. Es sábado. Asi que... No lo se. ¿Por? ¿Que ocurre?

Ted salió de la cocina dejando desconcertados a los otros dos. A los segundos volvió a la cocina con el ordenador.
-¿Te acuerdas del matrimonio Parker?- pregunta Ted.
-Si. George y Sally Parker. Él trabaja contigo y ella en una tienda del centro.
-Si. Pues Sally me ha enviado hace un rato un correo.
-¿Si? Que maja. Me cae muy bien. ¿Y que quería decirte?

Laura seguía inmovil mirando a su padre quien abría el correo.
- "Asunto: Laura. Hola Ted, ¿que tal? Espero que bien. Te envío el correo para cotillear un poco. Ayer vi a Laura enfrente de mi tienda. Cuando iba a salir a saludarla..."

Laura intentó averiguar de que trataba el correo. ¿Que hizo ayer? Quedó con Liam. En el centro. Espera, ¿su padre ha dicho que Sally tenía una tienda en el centro? ¿Que? ¡No! ¡Mierda! 
-¡Para!- chilló Laura roja de vergüenza intentando cerrar la pantalla del ordenador.
-"Pero se acercó un chico a ella, se besaron y se fueron felices dados de la mano. Era un chico muy guapo. ¡Que buen gusto tiene Laurita! Un beso, Sally."
-¡Dios, Laura! ¿Quien es? ¿Como se llama? ¿Donde lo conociste? ¿Estudia o trabaja? ¿Donde? ¡Laura! ¡Contesta!- decía su padre emocionado por la noticia.

Laura solo quería desaparecer. No. No. No podía estar pasando esto. ¡Que vergüenza!
-Llamale e invitale a cenar. Sus suegros quieren conocerle- dijo Ted.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

43.


-¡Le besé, Lucía! ¡Le besé!- chilló Paula cabreada- Me cae mal... ¡Y le besé!

Lucía miraba a su hermana algo sorprendida pero tambien con una sonrisa burlona.
-Sabia que esto acabaría pasando- dijo Lucía.
-¿Como? ¿Que? ¡No!
-Paula, si. No lo niegues. Entre Harry y tú hay una química muy fuerte.
-No le aguanto.
-Te gusta.
-Mentira.
-Verdad.
-No.
-Si- dijo Lucía con un golpe de voz pero sin gritar.

Paula la miraba furiosa. No le gustaba Harry. No.
-Puedes pensar lo que quieras pero lo único que siento hacia Harry es asco.
-Pues ayer, estando borracha, le dijiste que querias ir a su casa. Y cuando se dice eso no es para hacer un puzzle precisamente.
-Ni pizca de gracia- gruñó la hermana pequeña.
-¿Por qué te molesta tanto entonces? Si le besaste le besaste. Punto y final.
-¿Punto y final?- preguntó cabreada Paula-. ¿No tienes nada que decirme? ¡Por favor! ¡Pero si no hablas a Zayn casi por mismo!
-Punto numero uno: no hablaba con Zayn porque era un putón. Punto numero dos: a mi Zayn me gustaba asi que si dices que lo tuyo con Harry es lo mismo que lo mio con Zayn estas reconociendo que te gusta. Punto numero tres: yo con Zayn lo he arreglado y estamos saliendo. 
-¿Que estais saliendo y te estoy contando mis problemas?- chilló Paula con la cara desencajada. Después se tira sobre la cama de su hermana y se mete en ella, justo al lado de su hermana. Después coge un cojín y se pone cómoda-. Cuenta- dijo separando las sílabas.

Lucía se rió y se tumbó en la cama de nuevo.
-Fuimos a su casa.
-¿Hicisteis un "puzzle"?- preguntó su hermana riendose.
-¡Paula!

Paró de reirse y se volvió a centrar en la historia.
-Vive en un apartamento diminuto y viejo de la zona marginal. Pero lo tiene impoluto. Y me hizo sentir bien. Y me empezó a decir cosas superbonitas y...
-¿Que cosas?
-Que habían sido tres semanas muy duras sin mi, que me iba a enviar mensajes de amor, que me abrazaría siempre que estuviese mal...
-Ooooohhhhh- exclamó Paula.

Lucía se rió y después sonó su movil. Un SMS. "Buenos días, ninfomana. Zayn x". 
-¿Ninfomana?
-Me llama así.
-¿Seguro que no hicisteis "puzzles" en su cas... ¡AY!- dijo Paula al recibir un codazo por parte de Lucía y antes de empezar a reirse.

Se despertó y se levantó de la cama. Fue a la cocina y se preparó algo para desayunar. Se frotó el pelo y Niall sonrió. Su casa estaba muy tranquila desde que su familia se fue. Echaba de menos a su prima. Era quien le daba consejo, quien la ayudaba desde pequeño. Pero esta vez no le ha contado sus problemas. Su prima lo había intentado pero Niall no soltaba prenda. ¿Para qué? Si Hope tenía prohibido ver a Louis, ¿por que no iba a ocurrir lo mismo con Ana y Niall? Se fijó en ella desde el primer momento e intentó hacerse amigo suyo. Lo consiguió. Consiguió acercarse a ella. Quedaban con ellas. A veces Harry se oponía pero sabía que eso no iba a cambiar, se resignó y aceptó quedar con ellas. 
Niall iba a pedirle una cita a Ana pero Louis se encontró con Hope, su hermana, y le contó lo que pasaba: su padre no quería obreros en la familia. Y Niall, con mucha rabia, abandonó su objetivo porque no iba a conseguirlo.
Dió un sorbo a su café y fue a su sofá. ¿Y si su padre no se enteraba? ¿Y si podía salir con Ana en secreto? Corrió a por su movil después de dejar la taza en la mesa y empezó a escribir un mensaje a la chica. "Hola. ¿Que tal? Me preguntaba si podíamos salir algún día. Conozco un restaurante italiano muy bueno. Espero tu respuesta. Niall".
Dudó durante unos instantes si enviarlo o no pero pensó que quien no arriesgaba no ganaba y dió a "enviar". Niall había echado sus cartas sobre la mesa. Le tocaba a Ana.

sábado, 26 de octubre de 2013

42.

Hope abría el frigorífico con una sonrisa. Estaba viendo un combate con su padre y habían decidido cenar una pizza. A ella se le tenía permitido comer cualquier cosa ya que todo lo quemaba en el ring. Sacó una de las pizzas que había y cuando cerró la puerta del electrodomestico se encontró con su madre programando el horno para no perder tiempo.
Sophie miró a su hija con ternura y despues la abrazó. Estar sin su hija mayor era duro. La ayudaba con todo y más en casa. Era como la segunda madre de la familia. 
-Te echamos de menos cuando no estas en casa- dijo la progenitora tras darle un sonoro beso en la frente-. Aunque no me guste el boxeo estoy orgullosa de ti.

Hope sonrio y abrazó a su madre para intentar contener las lágrimas que amenzaban con salir de sus ojos. 
-Se que te gusta lo que haces. Y por eso me siento orgullosa.

Sophie le dio otro sonoro beso, este en la mejilla, y salió de la cocina tras poner la pizza que tenía Hope entre sus manos.
Cuando salió, Hope empezó a llorar en silencio. ¿Estaba haciendo lo que realmente quería? ¿O solo lo hacía por Louis? Él era el causante de que ella hubiera aceptado entrar en el torneo sin pensarlo. Solo porque Louis aun sentía algo por ella. Se sentó sobre la encimera y sonrió. "Maldito imbecil" pensó antes de soltar una carcajada. Se acordó de cómo empezaron a salir. Desde que se conocieron hicieron buenas migas y, un día, fueron a un parque de Doncaster que estaba lleno de niños y uno de ellos lanzó la pelota cerca de donde estaban. El niño que se acercó a recogerla miró a Louis. "¿Es tu novia, Lou?" Preguntó el niño. Hope se quedó sorprendida. ¿Se conocian? "Es guapa, ¿eh?" Bromeó Louis. "Si. Se la tienes que presentar a la tia Jay. Seguro que se alegra de que su único hijo varon tenga una novia". Despues se alejó con una sonrisa. "¿Quien era?" Preguntó Hope. "Mi primo Mike. Es muy travieso. Pero... Al menos sabemos que le caes bien a mi familia". Despues de eso, Louis se acercó a Hope y la besó.
El timbre del horno empezó a sonar haciendo que la chica saliese del recuerdo.
-¡Vamos, Hope!- chillo su padre desde el salon-. Va a empezar es siguiente asalto.

Hope bajó de la encimera y sacó la pizza con cuidado del horno y la dejó sobre una bandeja para llevarla al salón junto a su padre.

Paula y Ana bailaban en la pista sin vergüenza. Y de vez en cuando bailaban con algún chico que se acercaba a ellas. 
Harry las observaba con cuidado de no ser descubierto. Louis y Niall creían que a él le gustaba Paula. No le gustaba, le encantaba. Pero no podía decirlo. Le gastarían bromas. Y tendría que darle la razon a Zayn: si, si vale la pena cambiar por una tia. Pero Harry no era de esos. Harry iba de flor en flor. Harry no pasaba con una tía más de una noche. No. No podía cambiar por Paula. Quizá podría conseguir una noche con ella...
Observó como las distintas copas que llegaban a las manos de Paula se vaciaban con celeridad y junto a Ana bailaban como podían.
-Van como cubas- oyó Harry decir a unos chicos-. Podríamos llevarnoslas al baño y...- despues, el chico hizo un gesto obsceno.

Harry notó como le hervía la sangre al escuchar eso. Los chicos fueron con ellas y empezaron a bailar. Ana no iba tan borracha y quiza podría volver a casa sin hacer ninguna tontería pero Paula...
-Chicos, me voy a casa- dijo dejando el botellin de cerveza sobre la mesa.

Louis y Niall se despidieron de él y siguieron con su conversacion mientras Harry iba hacia las chicas.
-Paula, vamos. Te llevo a casa- dijo el de rizos.

No le hacía caso. No le oía. Ni ella ni el chico que bailaba con ella muy pegado. Harry cerró el puño con furia. Conocía esa técnica. El chico bailaría con ella, despues la besaría el cuello, despues los labios, le propondría pasar la mejor noche junto a él, Paula aceptaría e irian al baño. Practicamente, Harry había creado esa técnica.
-Paula, vamos. Es muy tarde.

El chico empezó a bajar sus manos hacia el culo de la chica pero no pudo llegar al destino porque Harry le separó con brusquedad.
-Vamonos, Paula- dijo Harry de forma autoritaria.

Paula intentó mantener la mirada fija en los ojos verdes de Harry pero estaba demasiado borracha. Harry se agachó y la cogió en brazos. Despues se giró a Ana.
-Me la llevo

Ana dijo que si con una sonrisa.Harry sacó a Paula en brazos de la discoteca y la llevó al coche donde la metió. 
-¿A donde vamos?- preguntó Paula.
-Te llevo a tu casa.
-No. Mejor vamos a la tuya.
-No creo que quieras. Vas muy borracha- dijo Harry con una sonrisa burlona en la boca.
-No voy borracha.

Harry soltó una carcajada y siguió conduciendo hasta dar con la casa de la chica.
-¿Quieres que te ayude?- preguntó el chico.
-No. No hace falta- susurró Paula pero no podía abrir la puerta.

Harry bajó del coche y la abrió la puerta. Despues la ayudó a salir y la acompaño a la puerta.
-Me lo he pasado muy bien- dijo ella tras abrir la puerta-. Tenemos que repetirlo.

Despues, Paula se acercó al de rizos y le besó. 
-Buenas noches, Harry.

Harry la miró sorprendido mientras Paula se metía en su casa.
-Va muy borracha- se rió él antes de montarse de nuevo en el coche.